Amazonía Protegida

La riqueza biológica y cultural de la Amazonía colombiana es invaluable, es por eso que su protección debe ser prioridad del Estado y de la sociedad en general. Estos son lo tipos de figuras que protegen el 74.7% de esta región.

En Colombia, las figuras de protección ambiental fueron creadas con el propósito de asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos, mantener la diversidad biológica y cultural, así como asegurar la oferta de los servicios socio-ambientales que son vitales para la continuidad de la vida en el planeta.

En Colombia hay varios tipos de figuras que se han configurado en distintos momentos de la historia del país. Por ejemplo, en 1959, el Estado colombiano estableció la Ley 2ª que reglamenta la conservación de recursos naturales renovables bajo la figura de zonas de reserva forestal, y establece los principios generales para la creación de Parques Nacionales Naturales.

Más adelante, el país se subscribió al convenio de Diversidad Biológica a través de la Ley 165 de 1994, que sirvió de base para formular la Política Nacional de Biodiversidad y para la conformación de un Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), la institución que actualmente administra todo su conjunto.

Actualmente, y de acuerdo con el Decreto que dio lugar a su creación (3272 de 2010), el SINAP reúne y articula al conjunto de Áreas Protegidas, actores sociales, institucionales, estrategias e instrumentos de gestión  que contribuyen a la conservación del patrimonio natural del país.

Territorios Indígenas 

Los Territorios Indígenas son figuras de protección debido a su efectividad al conservar los ecosistemas y la diversidad cultural de los pueblos indígenas que habitan allí. Estos territorios son titulados como propiedad colectiva, pueden estar habitados por uno o más pueblos indígenas y se rigen por una organización autónoma, amparada por su sistema normativo propio.

En la Amazonía colombiana, hay 216 Territorios Indígenas que  custodian más del 50% del bosque amazónico. En total 56 pueblos indígenas de 14  diferentes familias lingüísticas son expresión de la gran diversidad cultural de la región y protegen 26’976.283 Ha.

La diversidad de sistemas de conocimiento y las prácticas culturales son las estrategias más viables, dignas y efectivas en la conservación de los bosques amazónicos. Ejemplo de esto es el sistema alimentario indígena, del que todos los seres de la selva se benefician, pues tiene en cuenta la conexión o relación que existen entre las plantas, el suelo y los ciclos de producción. (Leer: La Chagra: Fuente de alimento, sistema integral y fundamento de vida)

Adicionalmente, y gracias a lo definido en la Constitución, respecto al uso y aprovechamiento o restricción del uso de recursos en estas áreas -que supedita las actividades extractivas al consentimiento de las comunidades-  los Territorios Indígenas son las figuras de protección más efectivas para la conservación del bosque.

Es por esta razón que desde Gaia Amazonas promovemos la ampliación de Territorios Indígenas en el país, apoyamos la consolidación de gobiernos propios y sistemas de manejo ambiental basados en el conocimiento tradicional.  Estamos convencidos de que al apoyar la gobernanza indígena amazónica, contribuímos a la protección de la diversidad biológica y cultural del bioma para el país y el mundo.

Áreas Protegidas

Las Áreas Naturales Protegidas abarcan 14’363.228 Ha, que corresponden al 28,4% de la Amazonía. Debido a la diversidad de ecosistemas y las prioridades de conservación de ciertos territorios, se tipificaron varias categorías de protección. En la Amazonía, por ejemplo,  Santuario de Flora, Santuario de Fauna y Flora, Parque Nacional Natural, Parque Natural Regional, Distrito de Manejo Integrado, Reserva Forestal Protectora Natural, Reserva Forestal Protectora Regional, Reserva Natural de la Sociedad Civil, Área de Recreación y Humedal Ramsar.

En las Áreas Naturales Protegidas está prohibido el desarrollo de actividades agropecuarias o industriales, incluyendo hoteleras, mineras y petroleras, la tala de bosques, excavaciones, cacería y pesca, salvo para casos de subsistencia de las comunidades.

Las Áreas Protegidas  son prueba de los esfuerzos por conservar el patrimonio cultural y natural del país y los Territorios Indígenas tienen la partícularidad de estar manejados por quienes mayor conocimiento y conexión han probado tener con el bosque: Los pueblos indígenas. Juntos, configuran un mosaico de conectividad que asegura la estabilidad socio-ecológica del sur del territorio colombiano.

 

FONTE: GAIA AMAZONAS

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https://www.gaiaamazonas.org/noticias/60/?fbclid=IwAR3PPAYFWM_lPnY_PTY2AqRqIazIzjSwhSvSRQQKleXGMNHSdrpnt440opg 

 

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